Script
Sentate cómodo, cerrá los ojos y respirá profundo. Todo lo que te pesa ahora se va calmando poco a poco. Che, escuchame bien: este lío que sentís hoy no es el final. Sos mucho más fuerte de lo que te imaginás. Inhalá aire fresco y exhalá toda esa tensión acumulada. Dejá que los hombros caigan, soltá todo ese nudo en el pecho. Pensá en un lugar tranquilo, tal vez un campo abierto o el río. Sentí el solcito en la cara, calentándote suave. A veces las cosas se ponen cuesta arriba, pero vos tenés aguante. Ya pasaste otras tormentas y saliste adelante siempre. Visualizá que este problema se va diluyendo como arena en el agua. Se hace chiquito mientras vos te hacés grande. No hace falta que resuelvas todo ya mismo, hoy no. Date permiso para descansar y simplemente estar acá, conmigo ahora. Todo va a estar bien, de verdad te lo digo. Las piezas se van acomodando solas mientras vos recuperás tu eje. Sentí cómo tu corazón late tranquilo, marcando un ritmo nuevo. Es el ritmo de la paz que está volviendo a vos. Confiá en tu camino, aunque ahora parezca que hay niebla. La niebla siempre despeja y el sol vuelve a brillar fuerte. Sos valioso y nada de lo que pase afuera cambia eso. Sos un ser de luz aguantando los trapos con mucha dignidad. Repetí conmigo para adentro: todo va a salir bien. Sentí esas palabras recorriendo cada parte de tu cuerpo ahora mismo. Sentí el alivio de saber que no estás solo en esto. El universo te sostiene y te abraza en este preciso momento. Mirá hacia adelante con una sonrisa chiquita, apenas un gesto. Esa es la chispa de esperanza que nadie te puede sacar. Mañana va a ser un día distinto, con más claridad. Por ahora, solo concentrate en tu respiración suave y constante acá. Dejá que la calma te envuelva como una manta calentita. Estás a salvo, estás bien y lo mejor está por venir. Cerrá los ojos más fuerte un segundo y soltá. Sentí esa descarga de energía pesada yéndose lejos, muy lejos de vos. Cada paso que das, aunque sea cortito, es un triunfo. No te castigues, hiciste lo mejor que pudiste con lo que tenías. Mirate con cariño, como mirarías a un buen amigo. Te merecés esa misma ternura y ese mismo perdón que siempre das. La vida tiene sus vueltas, pero vos tenés el timón. Dejá que el viento sople y acomodá las velas con mucha paciencia. Escuchá el silencio que hay entre tus pensamientos ahora. Ahí está tu verdadera fuerza, tu centro que nada puede mover. Poné una mano sobre tu pecho y sentí tu calor. Estás vivo, estás presente y eso es lo más importante de todo. No te apures, el tiempo es tu aliado en este proceso. Las heridas cierran y las soluciones aparecen cuando bajamos la guardia. Imaginate despertando mañana con una sensación de alivio real. Como si una mochila pesada se hubiera caído de tu espalda. Sos un luchador, pero incluso los luchadores necesitan parar. Este es tu refugio, tu rincón para juntar fuerzas de nuevo. Mantené esta sensación de paz durante todo el día de hoy. Llevatela con vos como un tesoro guardado en el bolsillo. Nada es eterno, ni siquiera este dolor que sentís ahora. Lo que viene es mucho más lindo de lo que soñás. Respirá una vez más, llenando bien los pulmones de vida. Soltá el aire con un suspiro largo, liberando lo que queda. Ya podés ir volviendo, abriendo los ojos muy despacio. Llevate este convencimiento: de esta salís más fuerte que nunca. Todo va a estar bien, te lo prometo de corazón. Dale, arriba que la vida te está esperando con cosas buenas.