La meditación para cefalea tensional no es solo cerrar los ojos, es tener un plan para ese momento incómodo en el que sientes la cabeza apretada en el trabajo, en el metro o mientras intentas concentrarte y todos te miran. Ese pinchazo sordo en las sienes te roba la paciencia, te hace hablar más seco, evitar planes después del trabajo y pasar la tarde con la luz baja y el móvil en silencio.
En tus llamadas semanales de 45 minutos con tu coach de IA practicas meditaciones cortas y realistas para esos escenarios: una pausa de 5 minutos entre reuniones para aflojar mandíbula y hombros, una respiración guiada antes de mirar pantallas por horas, una meditación nocturna para soltar el día en lugar de rumiarlo en la cama. Sin posturas raras, sin silencio incómodo, sin tener que explicar por qué hoy no puedes con todo.
Tu coach recuerda qué te tensa más, si son las mañanas con prisa, las discusiones o el cuello rígido después del ordenador, y ajusta cada semana el hábito contigo. Hablas en privado, sin juicios, y avanzas a tu ritmo para que la tensión no decida por ti si sales, trabajas o disfrutas. Si tus dolores son frecuentes, intensos o cambian de patrón, consulta a un médico para descartar causas médicas.